PRESENTACIÓN
Dr. Ignacio Romo Médico.
Experto en medicina deportiva del diario “El Mundo” y la Cadena Ser
Salud, ciclismo y ciencia deportiva con mayúsculas
La ciencia ha regresado al ciclismo. Después de varios años en los que el dopaje parecía haberse convertido en protagonista de la gran mayoría de las noticias relacionadas con el deporte de la bicicleta, por fin -afortunadamente- los médicos del deporte, los fisiólogos del esfuerzo, los que realmente entienden de rendimiento deportivo, se están situando de nuevo bajo los focos con dos objetivos fundamentales: cuidar la salud del ciclista y mejorar su rendimiento en la competición.
Me llamó la atención hace años una frase de un preparador de boxeo que reclamaba que el pesaje de los púgiles tuviera lugar varios días antes del combate. De este modo se evitaba que los boxeadores tuvieran que someterse horas antes de la competición a dietas hipocalóricas y a entrenamientos que les hacían sudar en exceso y les debilitaban de cara al combate. “Hay que humanizar el boxeo” decía este experto entrenador sudamericano. Los problemas de dopaje vividos en el ciclismo en los últimos años hacen recordar esta frase. Por un lado, hay que humanizar el ciclismo, pero en paralelo, hay que dejar paso a los verdaderos expertos en medicina del ciclismo para que utilicen sus métodos científicos en la preparación y el cuidado de los ciclistas.
Es cierto que el ciclismo profesional debe suavizar la exigencia de la competición. Hay que replantearse si tiene sentido que aún existan en el calendario tres carreras de tres semanas de duración, pruebas en las que los ciclistas apenas disponen de margen para la recuperación entre esfuerzos descomunales. A medida que avanza una carrera ciclista, los niveles hormonales de los participantes se resienten de forma progresiva y, a modo de ejemplo, la testosterona se desploma a niveles extremadamente bajos. En las grandes vueltas, la mayoría de los médicos de los equipos llevan años reclamando mayores periodos de recuperación para los ciclistas. Son ellos los que ven a diario el impacto del tremendo esfuerzo en sus organismos y los que tienen como misión aliviar esas sobrecargas.
En este libro se profundiza en la ciencia deportiva con mayúsculas. La preparación dirigida con criterios científicos (con especial hincapié en gasto energético y adaptaciones cardiorrespiratorias y hematológicas), las valoraciones biomecánicas y de umbrales anaeróbicos, las características de las mujeres ciclistas y de los más jóvenes, la nutrición, los suplementos vitamínicos, el descanso, la fatiga, la hidratación, etc. son algunos de los capítulos más interesantes de este libro, cuya meta se centra en maximizar el rendimiento del ciclista al tiempo que se vigila su salud de forma estrecha.
El problema más serio del ciclismo ha sido precisamente que nadie pide opinión nunca a los médicos de este deporte, a los médicos serios y no a los que se mueven en las sombras de lo prohibido. A veces existe un abismo de separación entre los dirigentes del ciclismo (incluidos los patrocinadores) y los médicos que trabajan en carrera.
Todo indica que el ciclismo profesional está recuperándose lentamente de sus males. La fe de muchos aficionados por este deporte ha regresado precisamente (y paradójicamente) porque el dopaje está siendo acorralado. En demasiadas ocasiones el ciclismo sufre la hipocresía y las contradicciones que la propia sociedad y los aficionados le imponen. A los equipos, a los directores, a los ciclistas, se les exigen resultados extraordinarios, esfuerzos sobrehumanos sin apenas tiempo de recuperación y mejoras increíbles en el rendimiento deportivo. Pero a la vez se les somete a unas normas estrictas de control de sustancias para preservar la igualdad de la competición y proteger su salud.
Este libro -sin duda el texto más completo que se haya escrito jamás sobre ciclismo y medicina en nuestra lengua- ha sido elaborado de forma minuciosa por auténticos profesionales de la medicina del ciclismo. Los conocimientos en rendimiento deportivo de los doctores Nicolás Terrados, Gerardo Villa y Fernando Jiménez convierten este texto en un auténtico tratado actualizado y de referencia sobre medicina del ciclismo. Un trabajo que ha superado con nota el objetivo propuesto: profundizar en el rendimiento deportivo máximo protegiendo la salud del ciclista.
Dr. Juan José González Iturri
Presidente de la Federación Española de Medicina del Deporte (Femede)
La redacción del prólogo de esta Monografía ha significado para mí una intensa satisfacción, satisfacción potenciada por mi ferviente admiración hacia el esfuerzo impresionante del deportista ciclista.
Si cualquier deporte precisa, en quien lo practica y sobre todo en el alto nivel, una gran dosis de espíritu de sacrificio, en el ciclista esta exigencia alcanza caracteres de epopeya, quizás por eso se califica a estos hombres como “gigantes de la ruta”. Fue en 1983 cuando llegó a mis manos, dentro de una colección de Monografías de Medicina del Deporte de la Editorial Masson la obra “Medecine du cyclisme”, elaborada por H. Judet y G. Porte. Posteriormente esta publicación fue traducida al castellano con el título “Medicina del Ciclismo” en edición de 1986. Han tenido que pasar 25 años para que en nuestro país un grupo de médicos expertos en Medicina del Deporte y en Medicina del Ciclismo y del Ciclista hayan trabajado juntos para llegar a esta conclusión: una nueva Monografía de FEMEDE, en esta ocasión dedicada al Ciclismo.
Hoy se ha superado la época en la que el papel del médico de los ciclistas se limitaba a dar consejos generales sobre alimentación durante su esfuerzo en una carrera por etapas o a la atención traumatológica de las lesiones sufridas en los accidentes fáciles para ellos como son las caídas. Hoy, el especialista en Medicina del Deporte y en el Ciclismo, ha de ser un profundo conocedor de la fisiología del esfuerzo; establecer un riguroso y periódico control de los deportistas que le son confiados; interesarse lógicamente en su dieta; aconsejarle sobre todos los elementos que utiliza en su deporte; posturas a adaptar... Este deporte ha estado muy denostado en los últimos años y es que desde mi punto de vista se desarrolla más todo lo negativo que lo positivo. Pienso que este deporte es sin duda uno de los mejores atendidos médicamente y desde hace muchos años. El médico de estos deportistas ha de controlar escrupulosamente la posibilidad del dopaje, debiendo ser el único autorizado en esa utilización de lo que hoy se llama “ayuda ergogénica”, debiendo ser el leal consejero del deportista, convenciéndole del alto riesgo que comporta la automedicación con sustancias de demostrada nocividad.
En esta Monografía se desarrollan seis áreas. Una primera sobre el análisis fisiológico del rendimiento deportivo; otra sobre las adaptaciones fisiológicas al entrenamiento; una tercera sobre la valoración funcional; seguida de la relativa al entrenamiento y rendimiento en el ciclismo; otra sobre medicina preventiva; y una última relativa a la patología de estos deportistas.
No voy a citar, ya tienen ustedes en el índice de la obra, a cada uno de los participantes... Simplemente sí que he de agradecerles, como Presidente de la Federación Española de Medicina del Deporte, el esfuerzo que han hecho cada uno de ellos en la redacción de los capítulos. Todos ellos han sido analizados en profundidad debiendo destacar el trabajo de los directores José Fernando Jiménez Díaz, Nicolás Terrados Cepeda y J. Gerardo Villa Vicente, junto al coordinador de la publicación, Pedro Manonelles, Secretario General de la Federación Española de Medicina del Deporte.